Con la Pirámide del Louvre, Leoh Ming Pei logró reconciliar lo antiguo y lo nuevo, diseñando así un elemento arquitectónico que interactúa con el edificio napoleónico y lo realza. Esta pirámide de vidrio y metal funciona como atrio del museo, muy luminosa gracias a la enorme superficie acristalada y al vidrio recubierto de silicio blanco (perfectamente transparente). Por la noche, la pirámide iluminada se tiñe de cálidas luces doradas, lo que hace que este lugar sea aún más precioso.
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